El MAT: historia y presente del arte

*La vocación del Museo de Arte de Tlaxcala es su renovación permanente; aquí es donde la tradición se muestra viva y lo contemporáneo solo se entiende conociendo el pasado

Beto Pérez

Tlaxcala, Tlax.- Durante los últimos 20 años, sus salas han cobrado vida con exposiciones que incluyen desde obras contemporáneas hasta piezas de arte popular. Un viaje donde el Museo de Arte de Tlaxcala (MAT) busca encontrar su propia identidad en un mundo tan voraz como lo es el arte contemporáneo.

En 2004 fue renovado y su vocación educativa está en pie para rendir homenaje a su propia historia arquitectónica. El recinto es un recorrido visual para hablar de la evolución del arte en Tlaxcala.

El origen de la construcción se remonta al siglo XIX, cuando la edificación sirvió como parte del circuito del convento de San Francisco. Su imponente fachada de cantera y su estructura de arcos y columnas, fue un refugio para los frailes franciscanos que llegaron a la región para evangelizar y educar a la población.

A lo largo de los años, el convento pasó por diversas transformaciones, adaptándose a las necesidades de la comunidad. Hoy expone a jóvenes y consagrados artistas locales que son presentados, sin mayor temor y duda, con la producción artística nacional e internacional. Es un ansia sin pretensiones.

El museo es una bienvenida al intercambio. La colosal escultura del hijo adoptivo, el escultor Federico Silva, hace su aparición para una mirada que no encontrará fin sino hasta tocar el punto más alto de su bóveda. Un monolito tallado en piedra, que en palabras del artista se nutrió del arte que encontró en las ruinas de Cacaxtla. Este monumento pone el ritmo del museo: el pasado no ha terminado, si los ojos pueden atreverse a sumergirse en las obras de los artistas.

Las primeras salas son un altar, un espíritu vibrante a la amistad que se creó entre Frida Kahlo y Miguel N. Lira. Frida, una artista que plasmaba su dolor y su pasión en cada pincelada, había sido aclamada por su talento y su carácter indomable; Miguel un poeta, ensayista y promotor cultural, representaba una voz renovadora en la escena literaria de la época. Su encuentro en Tlaxcala fue casi fortuito, pero el entorno de la ciudad, con su rica historia y su vida cultural, propició el florecimiento de una amistad profunda. La influencia de Lira en la obra de Frida fue sutil pero significativa. Él la animó a experimentar con nuevas formas y estilos, mientras que ella le inspiró a reflexionar sobre la identidad mexicana en su poesía.

La naturaleza del museo es el cambio, la diversidad. Por eso las exposiciones temporales unen a creadores contemporáneos con sus predecesores. Las obras son camaleónicas en este sentido. Materiales animados por las manos de artistas que ponen en riesgo la propia idea del arte a su límite. La imaginación del visitante siempre es retada.

Sin embargo, el Museo de Arte de Tlaxcala no solo se limita a ser un espacio de exhibición, se ha convertido en un centro de educación y difusión cultural, ofreciendo talleres, conferencias y actividades para la comunidad.

En este sentido, el museo cumple un papel vital en la preservación y promoción del arte y la cultura local.

 

 

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